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12/8/14

No juzgues precipitadamente...

Una pareja de jóvenes tenía varios años de casada y nunca pudieron tener un hijo.
Para no sentirse solos compraron un cachorro y lo amaron como si fuera su propio hijo...
El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso animal.
El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacada por ladrones, siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.
Luego de siete años de tener al perro, la pareja logro tener el hijo tan ansiado. La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro, éste se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé y ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.
Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna y fueron a la terraza a preparar una carne asada, cuán fue su sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola.
El dueño del perro pensó lo peor, sacó un arma que llevaba y en el acto mato al perro, corrió al cuarto del bebé y encontró una gran serpiente degollada.
El dueño comienza a llorar y a exclamar.... ¡¡¡He matado a mi perro fiel!!!
 Cuantas veces hemos juzgado a las personas; lo que es peor las juzgamos y condenamos sin investigar a que se debe su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos.
Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen, sino todo lo contrario...
La próxima vez que nos sintamos tentados a juzgar y condenar a alguien, recordemos la historia del perro fiel...

Así aprenderemos a no levantar falsos testimonios contra una persona hasta el punto de dañar su imagen ante los demás. Debemos darnos cuenta que los sentimientos de las personas son frágiles y fáciles de dañar pero difícil de sanar...
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6/5/12

Las Apariencias

Paulina y Elízabeth estaban en la misma clase.
Paulina admiraba a Elízabeth.
Siempre tenía las mejores calificaciones en el colegio.
Podía leer sin que se le escapara ninguna palabra. Sus pruebas de matemáticas estaban siempre perfectas. Y además… ¡era bonita!
Paulina deseaba ser tan lista como Elízabeth, entonces la vida sería perfecta.
Paulina no era una gran estudiante. Detestaba leer en voz alta o hablar delante de la clase.

En un día lluvioso al final del semestre, Paulina y Elízabeth estaban afuera esperando el autobús.
Llevaban su boletín de calificaciones y Elízabeth parecía asustada. Paulina no podía imaginarse lo que podría estar mal...
-Elízabeth, ¿estás bien? No pareces sentirte bien -Dijo Paulina.
-Ah, estaré bien. Creo... -Contestó.
-No estoy muy segura -Continuó Paulina.
-Bueno, son mis notas. Tengo una "C" en geografía -Admitió Elízabeth al fin.
-¡Vaya! Siempre sacas "A". Yo siempre saco "C" y me da mucho trabajo aprender cómo se deletrean los nombres de todos esos países. Pero tú eres muy lista. Creo que es natural que tengas buenas notas -Dijo Paulina.
-¡Ojalá! -dijo Elízabeth -Mi papá no me deja hacer nada hasta que no termino mi tarea. También tengo que estudiar para adelantar el tema siguiente. Yo he estado estudiando, pero él se va a enojar igual, creo que necesito un tutor, pero no sé si podremos pagarlo.
-Elízabeth, lo siento, yo sólo pensé…
-Está bien. Todos creen que mis notas vienen con facilidad. Que no me esfuerzo. Me imagino que es porque trato de no quejarme. Solo estaba desilusionada con mi nota.
Hasta luego. -La saludó y se subió al autobús.
-Ahora lo comprendo... No todo es siempre como uno lo ve, pensó Paulina...



RECUERDA: Las cosas no siempre son lo que parecen.
Da gracias a Dios por hacerte como eres. Él te ha hecho con exactitud de acuerdo a su Perfecto Plan.
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