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24/6/13

El padre, el Hijo y los Clavos...


Un padre entregó a su hijo un puñado de clavos, una tabla, un martillo y le dijo:
_Cada vez que tu conciencia te diga que has hecho o dicho algo que no está bien, clava un clavo en la tabla. Cuando hayas terminado me avisas.
A pocos días, el niño llevó al padre la tabla llena de clavos.
_ Bien dijo el padre, y mientras tomaba el martillo de la mano del niño le dió una tenaza, y agregó:
_Ahora te propongo otra cosa. Cada vez que estés seguro de haber procedido bien, arranca un clavo.
En menos tiempo que le había llevado clavar los clavos, el hijo volvió con la tabla vacía.
_ ¡¡¡Los desclave todos, papá !!! – Exclamó con mucha alegría.
El padre lo abrazó y le dijo emocionado:
_Me siento feliz al comprobar que en tan corto tiempo has logrado compensar tu proceder anterior.
Pero si observas la tabla verás que cada clavo ha dejado su HUELLA...
_Recuerda, continuó su padre_Resulta importante tener siempre presente la forma correcta en la que debemos comportarnos en nuestra vida cotidiana. Es importante entender que al respetar y comprender a nuestro prójimo, también lo estamos haciendo con nosotros mismos. Es posible que en algún momento del día, producto de la tensión, te comportes de una manera poco adecuada. Recuerda que pedir perdón con sinceridad, demuestra la madurez de tu espíritu.

No debes de olvidarte que en una conversación, lo importante no es tener la razón, sino compartir tu punto de vista. Has de recordar que cada uno es responsable de sus actos y que muchas veces las personas necesitan equivocarse para APRENDER...
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25/1/12

El Saco de Plumas

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
-"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?." A lo que el hombre respondió: -"Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas."
El hombre muy contento por aquello tan fácil, tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: -"Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: -"Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas."
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:-"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste..."

RECUERDA: "Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón."
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