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6/5/12

Las Apariencias

Paulina y Elízabeth estaban en la misma clase.
Paulina admiraba a Elízabeth.
Siempre tenía las mejores calificaciones en el colegio.
Podía leer sin que se le escapara ninguna palabra. Sus pruebas de matemáticas estaban siempre perfectas. Y además… ¡era bonita!
Paulina deseaba ser tan lista como Elízabeth, entonces la vida sería perfecta.
Paulina no era una gran estudiante. Detestaba leer en voz alta o hablar delante de la clase.

En un día lluvioso al final del semestre, Paulina y Elízabeth estaban afuera esperando el autobús.
Llevaban su boletín de calificaciones y Elízabeth parecía asustada. Paulina no podía imaginarse lo que podría estar mal...
-Elízabeth, ¿estás bien? No pareces sentirte bien -Dijo Paulina.
-Ah, estaré bien. Creo... -Contestó.
-No estoy muy segura -Continuó Paulina.
-Bueno, son mis notas. Tengo una "C" en geografía -Admitió Elízabeth al fin.
-¡Vaya! Siempre sacas "A". Yo siempre saco "C" y me da mucho trabajo aprender cómo se deletrean los nombres de todos esos países. Pero tú eres muy lista. Creo que es natural que tengas buenas notas -Dijo Paulina.
-¡Ojalá! -dijo Elízabeth -Mi papá no me deja hacer nada hasta que no termino mi tarea. También tengo que estudiar para adelantar el tema siguiente. Yo he estado estudiando, pero él se va a enojar igual, creo que necesito un tutor, pero no sé si podremos pagarlo.
-Elízabeth, lo siento, yo sólo pensé…
-Está bien. Todos creen que mis notas vienen con facilidad. Que no me esfuerzo. Me imagino que es porque trato de no quejarme. Solo estaba desilusionada con mi nota.
Hasta luego. -La saludó y se subió al autobús.
-Ahora lo comprendo... No todo es siempre como uno lo ve, pensó Paulina...



RECUERDA: Las cosas no siempre son lo que parecen.
Da gracias a Dios por hacerte como eres. Él te ha hecho con exactitud de acuerdo a su Perfecto Plan.
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1/3/12

La Sinceridad

La SINCERIDAD no es algo que debemos esperar de los demás, es un VALOR que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza…
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto parece muy sencillo, pero muchas veces cuesta más de lo que se cree. Se utilizan las "mentiras piadosas" para ocultar cualquier cosa que para nosotros es una tontería, pero que en realidad a la persona que mientes haces daño, y esta pequeña mentira que en un principio nos es nada, se va haciendo más y más grande hasta que la verdad se acaba sabiendo y sorprendiendo a quien mientes.
La sinceridad no sólo se ve en las palabras, sino que también se demuestra por medio de nuestras ACTITUDES.
Cuando se aparenta lo que no somos (en la edad, trabajo, amistad…) se tiende a aparentar lo que no se es (más joven, inteligente, educados…) Si se descubre la gran mentira que nos han hecho creer se nos viene a la memoria el refrán: "Dime de que presumes… y te diré de que careces" y entonces se produce una gran desilusión ya que se pierden las esperanzas de lo que la persona no es en realidad.
También indicar que "decir" siempre la verdad con palabras es una parte de la sinceridad es correcto, pero también hay que "actuar" acorde con la verdad.
Para ser sincero se necesita tener mucho "tacto" y esto significa que cuando debemos decirle a una persona la verdad de lo que pensamos y esta verdad la incomoda, debemos utilizar las palabras, las expresiones correctas ya que el primer propósito es "AYUDAR" a esa persona, y esto es necesario para que la persona escuche y no se llegue a ofender.
La sinceridad también requiere VALOR, ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, el ocultar la verdad no se puede justificar con el temor de perder esa amistad.
La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que vernos sorprendidos mientras mentimos es más vergonzoso aún.
Al ser sinceros aseguramos nuestras amistades, somos más honestos con los demás y a la vez con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas DIGNAS de confianza por la autenticidad que hay en nuestra forma de comportarnos y en nuestras palabras.

A medida que nos vamos haciendo más mayores, la sinceridad debe ir en aumento y debe convertirse en un elemento básico para vivir nuestra vida con auténtica plenitud y sinceridad... SER SINCERO VALE LA PENA!.
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23/2/12

La Verdad

-¿Qué esconde cada instante?
-¿Lo descubrimos a la vez que nos descubrimos, o lo vivimos desde la simple forma?
-¿Plasmamos en cada paso el compromiso que desde el sigilo de nuestra alma hemos intuido alguna vez?
-¿Somos conscientes de la necesidad imperiosa de cambio que vivimos?

El problema de la verdad es que no se proclama a sí misma como cualquier cosa que conocemos. El problema de la verdad es que es siempre la misma desde el principio de los tiempos, pero el ser humano, necesita que la verdad sea conveniente a su egoísmo, a sus necesidades particulares y que hable su propia jerga. La verdad tiene el mismo idioma para toda la humanidad, pero el ser humano, no la busca a través del lenguaje de la palabra, ni el lenguaje del pensamiento, ni el de la acción. Hemos olvidado el destello de intuición… Con estas tres formas de expresión hemos reinventado, argumentado así nuestra verdad, separada de lo que es, y por ende, separada de lo que somos…

Pero no es ningún problema de la verdad, y si un problema del ser humano al no reconocerla. A pesar del tiempo vivido como humanidad, a pesar, incluso, de lo que puede aprenderse en una vida, resulta que no andamos con ella ni tampoco hacia ella, porque no hemos aprendido a ver desde fuera nuestra artificial creación y reconocerla como tal. No tenemos la valentía de abrir los ojos, aunque ello requiera tener que cerrarlos primero, y en vez de sentir la divinidad que somos en esencia, elegimos lo efímero que dicta nuestra mente, fruto ella de todo lo que hemos creado, y en vez de ser creadores silentes, repetimos como loros nuestra verdad, la tan querida verdad que nos conduce a la perfidia encubierta por la ignorancia.

Quizás tocamos algunas teclas del amor, pero no entendemos su significado. Quizás entendemos que tenemos corazón, pero los latidos no son comprendidos. Quizás sabemos del silencio, pero no escuchamos su canto. Quizás recordamos que hay que seguir, pero no sabemos hacia dónde… Tampoco somos ninguna continuidad de conciencia cuando el punto de luz cambia de color como nuestra mente de pensamiento…

El camino es hacia el alma y desde el alma. Pero aquello que entendemos como conciencia no es fruto de ninguna paciencia del eterno decoro, cuyo ritmo natural es caricia del Universo. Hemos leído los Versos Áureos de Pitágoras con la mente; hemos visitado estaciones de sabiduría pero no hemos visto pasar ningún tren. Hemos quizás, entrado en algún vagón pero no hemos entendido lo vivido en él… Hemos presenciado algo del eterno saber, pero al no vivirlo desde la vivencia, ha caído en el olvido...

En definitiva, la verdad sigue estando ahí; pero somos nosotros quienes no la miramos de cerca, pues para verla, solamente LA MIRADA DEL ALMA la contempla; sin embargo, decidimos continuar sin la humildad de reconocer que mejor es empezar desde adentro que seguir… ¿hacia dónde? Hacia el abismo...
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